
El uso de la falda tiene un sentido sagrado y energético. Las antiguas sacerdotisas y sacerdotes, usaban faldas permitiendo la conexión con la energía de la Tierra y la energía sexual, la misma que les daba poder.
Según la tradición Oriental, la energía asciende en el cuerpo de las mujeres, desde abajo hacia arriba (en el caso de los hombres, su energía es solar y descendente), esta energía ascendente atrae hacia dentro, es una fuerza centrípeta e irresistible. Es tan poderosa, que si se vive en un ambiente familiar, la mayoría de los miembros de la familia giran alrededor de ella. Siempre para las ceremonias, terapias, ritos o eventos en que necesites potenciar tu energía utiliza falda.
El uso de la falda es ancestral y se ha perdido con el tiempo. En la antigüedad Sacerdotisas y Sacerdotes la utilizaban y hasta hoy en día, es la vestimenta que prevalece en las ceremonias religiosas.
En la reivindicación femenina contra el patriarcado, el usar el pantalón se transformó en una bandera de lucha; y es que hace solo 100 años se nos fue «permitido», pero el pantalón más que acercarnos a una «igualdad», nos aleja de nuestra esencia femenina, bloqueando el fluir de la energía de nuestro útero con la tierra. Esta conexión de cada mujer con la Madre Tierra beneficia a nuestras familias y sobre todo a nosotras mismas, al sanar y mantenernos sanas. Es importante que cada mujer recuerde la importancia de permitir el paso de la energía de la Tierra hacia el útero, centro de poder interno y externo.
Para muchas culturas ancestrales, el uso de la falda larga era señal de ritual, ceremonia, un tiempo fuera del tiempo. Las mujeres al usar falda, se empoderaban de su feminidad y protección divina, vistiendo como Diosas (que somos). Creamos una espiral que llega directamente a nuestro primer chakra, el chakra raíz (en el perineo), responsable de nuestra capacidad de supervivencia, nuestra parte más instintiva que nos lleva a la creatividad y la sexualidad a través de nuestro segundo chakra, justo debajo del ombligo. Una mujer que contemple esto podrá reactivar esta energía de la Kundalini, la energía sagrada sexual en ella, para su propia curación y despertar con la
meditación, no solo ayudara a la re conexión de los chakras superiores mas fácilmente, si no que estará trabajando la energía etérica sin forma masculina del padre.
También a través del movimiento de la falda, con este suave oleaje, nos abrimos a la sabiduría de la Abuela Luna, simulando los círculos que delimitan su camino de fases de luna negra a luna llena.
Debemos recordar que el uso de la falda es uso exclusivo del genero femenino (las faldas, togas, túnicas y otro tipo de mantos es usado por representantes y practicantes de otras tradiciones separado del hecho de ser hombre o mujer), el uso de la falda tiene un significado sagrado y energético, Las antiguas sacerdotisas y sacerdotes atlantes, egipcios, usaban faldas, esto permitía que la energía entre la tierra y el área sexual fluyera de manera mas energética.
Las mujeres desde la prehistoria usaba faldas largas, Las mujeres al usar falda, tenían poder sobre su feminidad y protección divina.
La falda larga actúa como un cono cuya cara amplia mira a la Tierra y conecta directamente con la energía a través de nuestra mitad corporal superior. Cuando las mujeres usamos falda la conexión es mucho mas energética la cual hace que nuestra creación, formación y poder femenino, sea mucho mas efectiva, la energía se concentra dándole la oportunidad de usar la energía curarse así misma, canalizar, armonizar, dominar, guiar, materializar, cosas que suceden con el flujo de energía que se logra solo al usar falda.
Con el uso de la falda larga la conexión con la Tierra es como una especie de túnel cerrado que permite mas capacidad y sabiduría. Una mujer que toma conciencia de su ciclo y las energías inherentes a el, también aprende a percibir un nivel de vida que va más allá de lo visible; mantiene un vinculo intuitivo con las energías de la vida, el nacimiento y la muerte, y siente la divinidad dentro de la tierra y de sí misma. A partir de este reconocimiento la mujer se relaciona no sólo con lo visible y terrenal sino con los aspectos invisibles y espirituales de su existencia.
